A comienzos de los años 50, cuando la televisión era una novedad en los Estados Unidos, un obispo norteamericano conquistó millones de espectadores en muy poco tiempo.
Su programa, en horario de máxima audiencia, llegó a competir en antena con uno de Frank Sinatra. ¡Y ganaba! Hasta el punto de que en 1953 recibió el premio Emmy de la Academia de la Televisión, como la personalidad Más Destacada del Año.
