En Nápoles lo esperaban numerosos fieles, encabezados por el cardenal Battaglia, quien hace cinco días corroboró de nuevo el milagro de la licuefacción de la Sangre de San Genaro, un acontecimiento que sucede tres veces al año
El mismo León XIV veneró en sus manos la sangre, antes de rezar ante sus reliquias y caminar hasta el presbiterio para presidir este encuentro
