"El ministerio que el Señor me ha encomendado no puedo llevarlo a cabo solo. Requiere de su experiencia, su sabiduría pastoral, su conocimiento de las Iglesias y los pueblos que les han sido confiados. Cuento con ustedes para que me ayuden a discernir lo que el Espíritu está diciendo a la Iglesia hoy. Necesito su apoyo: firme, explícito y público. Necesito sentirme apoyado por ustedes como por hermanos."