Con el ánimo lleno de preocupación sigo el desarrollo de la situación en Venezuela. El bien del amado pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y a emprender caminos de justicia y de paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el Estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de cada uno y de todos, y trabajando para construir juntos un futuro sereno de colaboración, de estabilidad y de concordia, con especial atención a los más pobres, que sufren a causa de la difícil situación económica. Por ello rezo e invito a rezar, confiando nuestra oración a la intercesión de la Virgen de Coromoto y de los santos José Gregorio Hernández y sor Carmen Rendiles.