Canarias es el epicentro de la ruta migratoria del Atlántico, una de las más mortíferas del mundo. Este viaje era una promesa de León a Francisco, el testamento de su predecesor, al que le quedó pendiente una visita a las islas. León XIV, muy cercano al drama migratorio, escuchó varios testimonios. Dos de ellos, estos: el de un rescatista de Salvamento Marítimo y el de una víctima de trata, que no pudo estar presente por razones de seguridad. Su carta al papa la leyó una voluntaria.