De los barrios más pobres de la capital de Argentina al Vaticano. Es lo que ha conseguido este grupo de niños con su música: pasar de tocar en las villas de Buenos Aires a, ni más ni menos, que en el Vaticano. Ha sido posible gracias al Centro Artístico de Solidaridad Argentina. Son músicos profesionales que ofrecen clases gratuitas. Su beneficio social llega a las zonas populares de la ciudad.