Las normas promulgadas por Francisco en 2020 no descendían tanto al detalle. De hecho, con el paso de los años estas leyes se han ido perfeccionando. Por ejemplo, no pueden participar en los concursos públicos empresas condenadas por fraude; tampoco se pueden otorgar a parientes de hasta cuarto grado; y quedan fuera, además, entidades investigadas por crimen organizado o terrorismo.