En su última asamblea plenaria, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) pidió que más sacerdotes y voluntarios se sumen a la pastoral penitenciaria. Se estima que son 500.000 los católicos presos en el país.
El gobierno de cada estado ofrece capellanes de diversas religiones para trabajar en penitenciarías e instituciones de salud mental, en conformidad con la Primera Enmienda.
Después de más de dos décadas en el ministerio penitenciario, el P. John Farao conoce de primera mano los desafíos de servir a quienes están tras las rejas. También conoce el poder del amor de Dios y lo lejos que puede llegar su perdón.
