Es la primera misa que el papa León XIV celebra en Angola, el tercer destino de su viaje apostólico en África.
En coche se trasladó hasta Kilamba, el lugar donde iba a tener lugar la ceremonia eucarística. Una ciudad que inicialmente, se conocía como “la ciudad fantasma” debido al alto coste que tenían las viviendas de la zona.
Alrededor de 100.000 fieles recibieron al papa que, a bordo de su papamovil, fue saludando a los presentes.
En su homilía, el pontífice trazó un paralelismo entre la historia reciente de Angola y los discípulos de Emaús con la necesidad de recuperar la esperanza tras años marcados por el conflicto y las dificultades sociales.
