A finales del siglo XIII, una dinastía cambiaría el rumbo de Europa y del mundo entero: los Habsburgo se convirtieron en una de las familias más poderosas por su gran extensión territorial, que no conoció fronteras. Y es que, más allá de su influencia política, esta casa construyó una identidad basada en la defensa del catolicismo. Y aquí el ARTE jugó un papel clave como herramienta de evangelización.