El 29 de junio, la Iglesia celebró a los santos Pedro y Pablo, patrones de la ciudad de Roma.
35 nuevos pastores fueron revestidos con el palio, hecho con la lana de los corderos que se le presentaron al papa en la fiesta de santa Inés. León XIV les recordó lo que simboliza.
Pero, sobre todo, León XIV lanzó un mensaje en favor de la unidad.
"La comunión, en la Iglesia, no se construye endureciéndose en las propias posiciones, sino buscando, en los corazones de todos, los puntos de encuentro en la Verdad, a cuya única luz todos se convierten para los demás en instrumentos de crecimiento"
Ese día, la imagen de san Pedro fue revestida de pontífice. Es una de las tradiciones que marcan la fiesta del primer papa junto a al papa número 267.
