En total, son 23 y se trata de antiguas iglesias nativas de Oriente Medio, Europa del Este, Asia y África que, con el tiempo, mantuvieron sus propios idiomas, culturas y ritos.
Pertenecen a la Iglesia Católica y están en plena comunión con el papa, quien es la máxima autoridad para todas ellas.
Votan a su líder, que es el patriarca. Pero ¿qué pasa si este entra en conflicto con sus obispos o se niega a dimitir si se lo piden por causas graves?
Lo que ha hecho León XIV es reformar la ley canónica que regula estas iglesias y terminar con esa laguna jurídica, algo que habían pedido muchos obispos para frenar situaciones insostenibles.
