Esta es una de las tradiciones que ha recuperado el papa León: la misa pública del 25 de diciembre, día de Navidad. La última vez que se celebró fue hace dos décadas, en 1994, bajo el pontificado de Juan Pablo II. Esta misa fue bastante distinta a la de la vigilia. Por ejemplo, la de Nochebuena se celebró prácticamente entera en latín, mientras esta fue en italiano. Las homilías también fueron muy diferentes. La de la misa del gallo fue mucho más espiritual y catequética. En esta, León XIV aprovechó la ocasión para valorar lo que está sucediendo en el mundo, y puso su mirada, precisamente, en Oriente Medio, donde nació Jesús.