El 29 de abril, celebramos la fiesta de santa Catalina de Siena.
A lo largo de su vida, Catalina experimentó numerosos fenómenos místicos, incluyendo su desposorio espiritual con Cristo y la recepción de los estigmas de la pasión. Además de su vida contemplativa, tuvo un papel activo en la política eclesiástica: promovió la paz entre ciudades italianas, trabajó para el regreso del papado a Roma desde Aviñón y trató de evitar el Cisma de Occidente.
Santa Catalina de Siena falleció el 29 de abril de 1380 en Roma, a los 33 años, dejando un legado de santidad, compromiso social y espiritualidad profunda que sigue inspirando a millones en todo el mundo.
