Tras días de lucha intensa contra el fuego, con cientos de miles de evacuados, pueblos fantasmas y desalojos dramáticos bajo el estruendo de los aviones antiincendios, España afronta la reconstrucción con varios focos todavía descontrolados, como el de la Vall de Uixó.
En estas jornadas, que muchos han vivido en polideportivos, llenos de incertidumbre sobre si volverían a casa pronto, la Iglesia católica se ha desplegado para atender a los afectados.
