En el pasado 2025, en Francia ocurrió algo extraordinario: más de 10.300 adultos se bautizaron y ésta se posiciona así como la cifra más alta registrada en lo últimos 20 años.
De hecho, según el Instituto Instituto Francés de Opinión Pública, más del 50% de la población en Francia se declara atea.
Ahora, la Iglesia en Francia tiene un doble desafío: por un lado integrar a los catecúmenos en las comunidades ya existentes. Y por otro, conseguir que su fe eche raíces y no se diluya tras el entusiasmo inicial. Por el momento este es el sistema que están utilizando para conseguir ambas cosas.