La Virgen María fue concebida sin pecado original. Es el dogma de fe que proclamó Pío IX. Fue en 1854, y no estuvo exento de polémica. Los críticos decían que no aparecía de forma explícita en la biblia y que agitaba la división con otros cristianos.
Pero el tiempo le daría la razón al papa. En 1858, en Lourdes, la Virgen se le apareció 18 veces a Bernardette, una joven analfabeta. Cuando María le reveló su nombre, se interpretó como la confirmación divina del dogma.
