Tras confirmar una avería en uno de los motores del avión que tenía que llevar al papa de regreso a Roma y, tras la imposibilidad de volar, el rey ofreció su Falcon al papa. Es el avión oficial de la Casa Real.
Pero no todos podían entrar por las dimensiones. Con el papa viajó la siguiente comitiva: los cardenales Parolin y Artime, otros dos altos cargos de la Secretaría de Estado y los dos secretarios personales del papa.
Sobre las 6:20 de la tarde, hora Canarias, despegó el Falcon real, con el pontífice dentro. Algo completamente inusual.
El resto de pasajeros, es decir, parte de la comitiva del Vaticano y los más de 80 periodistas, tuvieron que quedarse en tierra, a la espera de otro vuelo que estaba viajando de Madrid a Canarias, y que los llevaría de nuevo a Roma. Desde luego, un broche inédito a este viaje a España de León XIV.
