El sábado fue un intenso día para el papa. Recibió hasta tres delegaciones. Si algo demostró en ellas, fueron sus grandes habilidades lingüísticas. Cada uno de los discursos que pronunció lo hizo en un idioma distinto: inglés, italiano y francés. Las delegaciones que recibió fueron de lo más variado: un grupo de refugiados africanos esclavizados al llegar a Chagos, un archipiélago del que fueron expulsados por Reino Unido; un encuentro con varias religiosas que celebran su Capítulo General : un grupo de apoyo a líderes católicos en política.