El Miércoles de Ceniza en Roma comenzó así: con una procesión desde la Iglesia de San Anselmo hasta la de Santa Sabina. Un pequeño recorrido de 200 metros, que presidió por primera vez León XIV.
Una vez en Santa Sabina, situada en una de las siete colinas de Roma, el Aventino, inició la misa que dio comienzo a la Cuaresma; un tiempo dedicado a la preparación y, también, para vivir la fe en comunidad.