El cardenal Robert Sarah fue el orador principal en un evento organizado por el grupo Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) en el Parlamento de Europa.
Centró su discurso en las relaciones entre África y la Unión Europea, en un contexto de debate sobre la cooperación entre ambos bloques.
Con tono firme, defendió que el eje del problema no es económico ni diplomático, sino antropológico: Occidente habría perdido la comprensión cristiana del hombre y, desde ahi, estaría exportando al resto del mundo un modelo cultural que muchos países africanos consideran ajeno.
"África no es un campo misionero que asistir, sino una fuente viva de fe, de vocaciones y de familias. De ella, la Europa envejecida y cansada tiene mucho que aprender y mucho que recibir."
Por último, Sarah consideró que Occidente ha perdido el sentido de su propia civilización e invitó a las instituciones europeas a revisar el significado de conceptos como derechos humanos, familia o libertad religiosa.
