El 21 de mayo de 1972, a las 11:30, un domingo de Pentecostés, La Piedad del Vaticano, obra maestra de Miguel Ángel (1498-1499), sufrió un atentado por Laszlo Toth, un geólogo desequilibrado que golpeó la escultura con un martillo gritando ser Jesucristo. El ataque rompió el brazo izquierdo de la Virgen, la nariz y el párpado izquierdo. El ataque rompió el brazo izquierdo de la Virgen, la nariz y el párpado izquierdo.