En 1526, un fraile dominico, Francisco de Vitoria, obtuvo la cátedra de teología en la Universidad de Salamanca.
Así comenzó la legendaria Escuela de Salamanca, cuyo mensaje perdura cinco siglos después: acompañar las decisiones de poder de una reflexión moral.
Francisco de Vitoria, introdujo los libros de texto de Santo Tomás de Aquino, desarrollaron un pensamiento basado en la dignidad del ser humano y en la confianza renacentista en la razón.
Cada persona como hija de Dios tenía unos derechos universales. Algo que trasladaron también a las naciones.
También, su pensamiento fue clave en la llegada de España a América, ofreciendo un fundamento jurídico para denunciar abusos, basado en la dignidad de la persona.
