Mónica es una de las santas que más devoción posee entre aquellas mujeres que son madres. A ella acuden para encomendarles a sus hijos. Santa Mónica vivió una situación difícil junto a san Agustín. Fueron muchas las lágrimas, oraciones y sacrificios que ofreció hasta que su hijo decidió abrazar la fe católica.
León XIV lleva en su cruz pectoral, varias reliquias. Entre ellas, las de san Agustín y santa Mónica. Una unión entre madre e hijo que no solo abarca el aspecto biológico, sino también el espiritual y del que participa el papa León, como buen agustino, llevando sobre su pecho.