El 13 de mayo de 1917, en un pequeño pueblo perdido de Portugal, tres niños aseguraron haber visto a la Virgen María. Eran Jacinta, Francisco y Lucía. Tenían 7, 9 y 10 años.
El tercer secreto de Fátima tardaron décadas y décadas, y décadas, y no se cumplió cuando la Virgen dijo que se tenía que decir, no se dijo y pasó mucho tiempo hasta que creo Juan Pablo II lo cuenta bien.
Aunque el tercero se escribió en 1944, Lucía pidió no revelarlo hasta 1960. Y, cuando llegó la fecha, el Vaticano decidió no publicarlo.
21 años después, un 13 de mayo, día de Fátima, pasó esto: Juan Pablo II recibió un disparo durante la audiencia general. El papa siempre estuvo convencido de que sobrevivió gracias a la intervención de la Virgen.
Para Juan Pablo II, el atentado y el mensaje de Fátima estaban profundamente conectados. Y lo leyó como una de las profecías.
