Con Jesús y sus discípulos en casa de Lázaro, Marta cocina sin descanso para ofrecer comida y bebida a sus invitados. Una tarea que hace sin ayuda de su hermana que la conduce a una situación tensa contra ella.
Ante esta situación, Jesús logra devolver la paz explicando la importancia de sus palabras, que son el verdadero alimento del alma.