Catalina Davis llevaba 15 años metida de lleno en la Nueva Era. Tras su conversión, quedó convencida de ser esa una secta movida por la masonería. Ahora se dispone a fundar una orden religiosa para acompañar hacia la misericordia de Dios a quienes viven un infierno. Acaba de publicar en España “La gran prisión. El precio oculto de las terapias alternativas” un libro en el que describe todo su recorrido vital y espiritual en el que denuncia el peligro de las llamadas “terapias alternativas”.