Santa Eulalia alzó la mirada a Cristo y le entregó su vida con una fe firme y valiente. Ni las amenazas ni la persecución lograron apartarla de Aquel a quien amaba, permaneciendo fiel hasta el final.
Su testimonio sigue inspirando a generaciones de cristianos a vivir la fe con fortaleza y esperanza. Más que una mártir, una joven enamorada de Dios. Una santa.
En la cripta de la catedral de Barcelona, se pueden venerar los restos de Santa Eulalia. Pero ¿quién fue esta joven?
Su historia es muy parecida a la de Santa Eulalia de Mérida, pero la Iglesia considera (incluso desde su liturgia altomedieval) que son dos chicas distintas, que fueron cada una, en su ciudad, a criticar al gobernador local por su persecución contra los cristianos de inicios del siglo IV (la última oleada de persecuciones). La tortura del tonel cuesta abajo (en la Bajada de Santa Eulalia en Barcelona) no se cuenta de la chica de Mérida, pero otros detalles son similares.
